En la actualidad mucha gente sigue pensando que esto es lo mejor para un aula y para aprender dentro de ella, lo era, pero actualmente estamos teniendo contacto con generaciones que han nacido y crecido en la sociedad de la información, bombardeados por medios masivos, con acceso a tecnología y porque no decirlo: nacieron en la complejidad lo que los hace, valga la redundancia, complicados por si mismos.
Esto requiere que las aulas del Siglo XXI se adapten, se modifiquen y se abran a las posibilidades de trabajar de forma distinta, comenzando tan solo por el acomodo de los pupitres, ese modelo de dictador al frente y alineación uno detrás de otro… el espacio debe permitir que todos se vean y puedan ver hacia el pizarrón, pero también debemos adaptar áreas donde existan libros y/o materiales didácticos diversos para aquellas inquietas mentes que de repente se aburren puedan canalizar su energía de una forma más positiva, en la actualidad se esta trabajando un proyecto conocido como el aula 1 a 1, donde no solo existe un docente, hay cuatro de ellos cada uno con su área específica dentro del aula, una de lectura, una de experimentación, una de clase y otra de tecnología. Suena utópico y más contemplando que lo que se quiere actualmente son menos docentes y más tecnología, pero el aprendizaje va más allá de todo esto, no podemos seguir empecinados en seguir dando cátedra, ahora debemos ser creativos para lograr una significación del conocimiento y que la gente vaya encontrando su potencial y camino para la vida.
En esta nueva aula hay rotación y multidisciplinariedad, así la gente aprende a su ritmo, además en este esquema las TIC’s se usan como apoyo y manejo extra clase, esto implica darle un giro a la planeación.
Mientras este panorama no se extienda, uno como docente debe sacarle provecho a su espacio de clases y tratar de buscar la manera de llevar el aprendizaje a otro nivel, no es fácil, pero es parte del Siglo XXI, un tren en el que debemos viajar antes de que nos deje.
Tweet

